Busca la guardería adecuada para tu bebé

Decidir sobre la mejor forma para cuidar de los hijos es una pesadilla para todos los padres. Desde el momento en que los pequeños angelitos entran en nuestras vidas nos preguntamos si estamos haciendo lo correcto, por esto, es necesario elegir la mejor forma para el cuidado de los niños, ya sea porque tenemos que volver al trabajo o simplemente porque necesitamos un descanso. 

  • ¿Cómo elijo una guardería?
  • Consejos para el momento de dejar a tu bebé en la guardería
  • ¿Qué opciones tienes?

Debes sentirte cómoda con tu decisión de quien vaya a cuidar a tu hijo. La planificación es la clave de una buena decisión por lo que debes comenzar con suficiente antelación. Muchas guarderías tienen largas listas de espera y seleccionar a una niñera pueden consumir mucho tiempo.

Visitar y hablar con las personas a cargo de los niños será la mejor forma para encontrar el lugar perfecto para tu hijo. Si es posible, trata de ir a las guarderías en horarios diferentes al de tu cita con el fin de ver realmente cómo son las cosas, de igual manera, trata de estar a diferentes horas del día y no tengas miedo de hacer preguntas, recuerda que confiarás tu bebé a estas personas. Por ejemplo, pide que te muestren la comida que les darán a los niños ese día, echa un vistazo a la zona destinada para cambiar los pañales y evalúa su limpieza, pide ver el área donde duermen los bebés y haz preguntas sobre cómo el personal respondería a una situación específica de primeros auxilios o de riesgo.

Aquí te mostramos algunos otros puntos a considerar al momento de pensar sobre las opciones para el cuidado de tu bebé.

• ¿Quieres un cuidado individual para tu bebé?

• ¿Qué tipo de interacciones tendrá mi hijo con la persona que lo cuide?

• ¿Puedo venir sin previo aviso y sentirme bienvenida?

• ¿La persona que esté a cargo de mi hijo tiene las habilidades para cubrir las necesidades individuales de mi hijo?

• ¿Pueden ser flexibles y ofrecer algún cuidado especial en caso de que los normales no funcionen?

• ¿Qué tiempo necesitas para el cuidado de tu bebé?

• ¿El dinero es un factor decisivo?

• ¿Qué habilidades posee la persona que cuidará a tu hijo? Por ejemplo, certificado de primeros auxilios, calificaciones en cuidado de niños, etc.

• ¿Cuál es la política para cuando mi hijo no pueda venir?

• ¿Cuáles son las políticas de salud?

• ¿Qué instalaciones y recursos están disponibles para ayudar al desarrollo social y creativo?

• ¿Qué pasa con el entrenamiento para ir baño?

• ¿Cómo se controlan las normas de seguridad y los estándares profesionales?

Consejos para el momento de dejar a tu bebé en la guardería

Las primeras veces que dejes a tu hijo en la guardería serán traumáticas para ambos. Ten la seguridad de que tu pequeño enfrentará la situación mejor que tú y estará jugando afuera unos minutos después de que te vayas. Aquí te damos algunos consejos para ayudarlos a ambos a llevar esta difícil separación.

• Trata de fijar un momento para visitar la guardería u organizar algunas reuniones con la niñera previas al gran día, esto hará que estés menos asustada.

• Dedica tiempo para averiguar acerca de la rutina que se seguirá en la guardería y poder hablar con tu hijo sobre ello.

• Sé positiva, habla positivo y actúa positivo cuando hables sobre los nuevos cambios.

• Haz que el evento sea importante comprándole a tu hijo una nueva maleta o un sombrero especial para la guardería.

• Sé honesta con tu hijo e intenta contestar sus preguntas sobre dónde estarás cuando él esté en la guardería.

• Asegúrate de que todas las cosas de tu hijo estén claramente etiquetadas y que él sea consciente de que le pertenecen.

• No envíes un juguete que sea muy especial a la guardería a menos que la persona que esté a cargo la autorice ya que estos juguetes pueden crear problemas entre los niños.

• Asegúrate de empacar una (o dos) muda de ropa completa, en la maleta, los accidentes ocurrirán.

• Trata de hacer que las primeras idas a la guardería sean cortas, por ejemplo, un par de horas estarían bien.

• Cuando lo dejes la primera vez, pasa un poco de tiempo haciendo que tu hijo se incorpore en alguna actividad. Hazle saber a la persona encargada que tienes la intensión de dejarlo y asegúrate de decirle adiós a tu bebé y de irte rápidamente. Extender la despedida puede aumentar la ansiedad de tu hijo.

• Utiliza una frase positiva como: "Voy a trabajar, pásala muy bien, nos vemos pronto".

• Trata de tener algo que hacer después de dejar a tu hijo y así tener en que concentrarse. No te sorprendas si lloras, es normal.

• Dale a tu hijo algún tiempo para instalarse y luego llama a la guardería, esto ayudará a que estés más tranquila.

• Echa un vistazo a nuestra comunidad Huggies y toma algunos consejos de madres que han pasado por lo mismo.

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Dejando el chupo

Unas fotos recientes de Suri Cruise de cinco años de edad chupando su chupo ha causado diferentes noticias alrededor del mundo. Si bien muchas personas se oponen al uso de ellos, no se puede negar que es una bendición para muchos padres. Aparte de ser fáciles de reemplazar si se pierden o se dañan, son una excelente forma para ayudar a que el bebé se tranquilice.

Pero, ¿cuándo debes abandonar el chupo? Y lo más importante, ¿cómo puedes hacerlo de una manera que minimice el estrés para ti y tu pequeño?

¿Cuándo debería quitarle el chupo?

Cuando tu bebé es pequeño, sólo debería usar el chupo para calmarse, pero cuando tiene alrededor de cuatro o cinco meses esto suele cambiar por lo que expertos en el sueño sugieren que es un buen momento para abandonarlo.

Sin embargo, si lo dejas seguir usándolo, la sugerencia es que debe ser eliminado en torno a los dos años de edad. Para Natalie, madre de James (dos años de edad), esto se convirtió en una necesidad. James se despertaba varias veces por la noche y se angustiaba cuando no podía encontrar su chupo. Como resultado Natalie interrumpía su sueño regularmente ya que tenía que entrar y encontrar su chupo con el fin de que se volviera a dormir.

Además, un estudio de la Universidad de Washington indicó que el uso del chupo durante demasiado tiempo puede aumentar las posibilidades de que los niños desarrollen trastornos del habla. Un hallazgo clave fue que los niños que usaban chupo o se chupaban los dedos después de los tres años eran tres veces más propensos a tener un trastorno del habla. Así que, si tu bebé usa chupo, es muy importante limitar su uso y nunca usarlo como un medio para mantener al bebé callado.

El uso a largo plazo también puede afectar los músculos de la boca, haciendo que la lengua se mueva hacia delante contra los dientes y afecte su posición y generando problemas potenciales en el habla de tu hijo.

Consejos para abandonar el chupo

Cuando tomas la decisión de deshacerte del chupo, necesitas establecer algunas pautas para hacerlo.

En primer lugar, es útil limitar dónde y cuándo tu hijo puede usar el chupo. Idealmente, sólo debe ser a la hora de acostarse.

Es más fácil separarlos del chupo cuando son capaces de comunicarse verbalmente contigo. De esa manera puedes explicarle por qué ya no lo necesitan. Dile qué ya es un niño o niña grande y que no necesita usarlo. Una sugerencia popular, es hacer que sea menos atractivo para ellos haciendo un agujero en la parte superior del mismo, esto reduce su capacidad para chupar y lo vuelve menos agradable para ellos. Para muchos niños una vez que el chupo está "roto" perderán su interés en él.

Si es posible, establece una fecha junto con tu hijo para dejarlo y elijan un beneficiario adecuado que puede ser el hada de los dientes, Santa o el conejito de Pascua. A veces incluso tu dentista puede tener un lugar para dar de baja los chupos. Pídele a tu hijo que te lo ayude a envolver para poderlo regalar, esto les ayudará a entender mejor lo que está sucediendo.

Es importante permanecer firme una vez que haya dejado el chupo. Las tácticas de distracción son las mejores en momentos como éste y es posible que necesites encontrar un edredón, una manta suave o un juguete para darle a cambio del chupo.

Debes prepararte para ser muy paciente y apoyar a tu hijo durante la transición, pero debes dejar claro que el chupo ya no estará disponible. El chupo es una fuente de comodidad para un niño pequeño, así que trata de no quitárselo en un momento en el que estén sucediendo otros eventos importantes como un cambio de casa o la llegada de un nuevo bebé.

La vida después del chupo

Natalie sufrió tres noches con un niño muy gruñón hasta que James aceptó que su chupo no iba a volver. Ella se aseguró de entrar cada noche y tranquilizarlo dándole palmaditas suaves y hablando en voz baja con el fin de hacerle saber que no estaba solo y ayudarle a reducir sus niveles de ansiedad. Desde entonces ha dormido toda la noche.

Aunque deshacerse del chupo requiere una atención cuidadosa es importante no devolverse en el proceso una vez que hayas decidido hacerlo.

Sin embargo, lo más importante es hacerlo en un momento que sea bueno para ti y tu bebé, eso hará que la transición sea mucho menos estresante para todos los involucrados.

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